¿Cómo escapas de tus pensamientos? ¿Cómo disimulas tus sentimientos?
Salir de fiesta, pasarte con las copas, reírte de tus “desgracias”, desviar la atención cuando tus amigxs te preguntan, colgar el teléfono cuando alguien que te quiere te llama o no salir de la cama hasta el mediodía… ¿te suena alguna? (¿)
En muchas ocasiones tanto nuestra sociedad como nuestras redes sociales actúan más como un corsé que como una vía para nuestra expresión, conexión o interacción; presionándonos para permanecer o por lo menos aparentar que estamos constantemente felices o alegres y alejándonos de las situaciones o las emociones que nos resultan desagradables (tristeza, ira, miedo,..).
La EVITACIÓN EXPERIENCIAL consiste en esto exactamente, en NO estar dispuesto a permanecer en contacto con nuestros eventos/experiencias internas y privadas (emociones, pensamientos, sensaciones, recuerdos…), intentando modificar la frecuencia e incluso la forma de estos eventos con el fin de escapar del sufrimiento que nos provoca.
En castellano (x): La Evitación Experiencial se da cuando huimos de nuestros sentimientos o pensamientos negativos intentando evitarlos para no sufrir.
Ej.: Mi abuelo está enfermo y cada vez lo pienso me pongo triste y me dan ganas de llorar. Como no quiero ponerme triste ni llorar, cada vez que aparece ese pensamiento me voy a la cama a dormir.
El problema de esta forma de “escapar” es que producen un alivio inmediato (ni me pongo triste ni lloro), pero provocan un efecto búmeran: el malestar reaparece y a veces lo hace de forma más intensa y más extendida (más pensamientos, más tristeza, más ganas de llorar).
A largo plazo este tipo de afrontamiento acaba haciéndonos entrar en un círculo vicioso en el que ante la mínima sensación de malestar buscamos la forma de escapar, siendo cada vez más breve el alivio y más fuerte la experiencia que queremos evitar.
Está claro que todos hemos pecado alguna vez de “evitativos” pero convertir este patrón en nuestra forma de gestionar las emociones/situaciones desagradables no hará más que agrandar nuestros problemas.
¿Qué situaciones evitas? ¿Qué pensamientos rechazas? ¡Te leo!