Mi nombre es Anahit Poghosyan y soy psicóloga general sanitaria especializada en sexología.
Desde muy joven sabía que quería ayudar a las personas y que podría hacerlo de alguna forma que implicase un modo de vida. La verdad es que no sabría decir si encontré mi vocación en la psicología o si ella me encontró a mí.

En 2012 comencé el grado de Psicología en la Universidad de Almería y lo acabé en el 2016, teniendo cada vez más claro que había elegido la profesión correcta. Más tarde me matriculé en el Máster de Psicología General Sanitaria para poder ejercer en consulta psicológica y en 2018 sin darme apenas cuenta, ya estaba cursando el Máster en Ciencias de la Sexología.

No me cabe duda de la importancia de la psicología y la sexología en la vida de las personas, así como de lo necesaria que es una formación adecuada y especializada en el tratamiento de ellas para poder ofrecer una ayuda real a las personas que así lo necesitan.
Como profesional considero esencial mantenerse actualizado, por lo que intento en lo posible acudir a formaciones, congresos y jornadas en las que nos informan de los últimos avances tanto en psicoterapia como en terapia sexológica. Y personalmente, concibo la divulgación científica como obligación profesional; pues ayudar a los demás profesionales y hacerles llegar los conocimientos que tenemos es fundamental para lograr un ejercicio adecuado.
Durante estos años he estado centrada en el estudio de la sexualidad y de cómo ésta repercute en nuestra salud mental y la forma de entender las relaciones sociales. Siempre intento dejar claro que la sexualidad no es solo sexo; pues implica relaciones, mitos, falsas creencias, prejuicios y también formas de entender nuestro cuerpo que a la larga mejoran o perjudican nuestro bienestar emocional.

En la medida de lo posible intento compaginar la consulta con formaciones y talleres para abordar la gestión de nuestras emociones en diferentes ámbitos, incluyendo por supuesto el ámbito sexual.
Al haber trabajado en diferentes ámbitos y ser consciente de que no todas las personas tenemos los mismos recursos (económicos, emocionales o relacionales), creo que es necesario apoyar e invertir en que las formaciones lleguen a la mayoría de gente posible, por lo que intento trabajar desde asociaciones e instituciones que faciliten el acceso a todas las personas que lo necesitan o desean.
Todavía es pronto para saber si he tomado las decisiones correctas, pero lo que sí es seguro es que he recibido más de lo que podía imaginar. Me siento profundamente agradecida y valorada por el trabajo que decidí realizar, pues he recibido el calor y el cariño de muchísimas de las personas que decidieron en algún momento compartir consulta o formación conmigo y premios de instituciones tan importantes para mí como son el Instituto Andaluz de la Juventud o el Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental.

