¿Es suficiente el amor para mantener una relación?

Me llama la atención hablar con adolescentes y oír que para la gran mayoría amar o querer a la pareja implica un flechazo, una atracción sexual bestial, un estado de embobamiento al pensar en ella o únicamente fidelidad hacia quién han decidido que sea su pareja.

¿Y qué pasa con los/as que ya han entrado en la etapa adulta? Pues llama todavía más la atención que algunas personas  sigan manteniendo ideas basadas en el “amor romántico”; apelando a la obligación moral de seguir con una persona porque ya llevan muchos años juntos, porque la hayan amado mucho anteriormente, porque han construido una familia que no quieren “perder”, porque no saben si serán capaces de empezar “desde cero” una nueva forma de vida o porque firmaron un acuerdo ante Dios que les obliga a seguir juntos hasta la muerte.

¿El amor entonces es CAUSA O RESULTADO en una relación?

El amor, al igual que el desamor, es  una experiencia que se genera en contextos y condiciones que hacen que los intercambios entre las personas sean muy gratas y beneficiosas. Y en el caso del desamor, desagradables u hostiles.

Así que sí, podemos decir que el AMOR ES UN RESULTADO de acciones que generan esas sensaciones.

Por supuesto que no todas las parejas que se mantienen unidas también lo hacen enamoradas, hay muchos factores que influyen en la separación o mantenimiento de las relaciones. Lo importante y lo que comparto con el gran psicólogo Francisco Labrador es que: por muchos factores que influyan en una relación de pareja, UNA REFERENCIA FUNDAMENTAL PARA SU ESTABILIDAD ES QUE SE OBTENGA O SE PERCIBA QUE SE OBTIENE MÁS DENTRO DE LA RELACIÓN QUE FUERA DE ELLA.

¿Te has sentido alguna vez en una relación en la que recibías menos de lo que dabas? ¿Crees que has pecado alguna vez de idealizar el amor? ¡Te leo!

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